Los bioestimulantes son productos naturales (extractos de algas, aminoácidos o microorganismos) que ayudan a las plantas a aprovechar mejor los nutrientes, resistir el estrés y mejorar el rendimiento. No reemplazan a los fertilizantes, sino que los complementan. Aplicarlos en momentos clave como brotación, floración o postcosecha aumenta notablemente la productividad.
Los fertilizantes aportan nutrientes esenciales (N, P, K) para el crecimiento. Los bioestimulantes activan procesos fisiológicos que permiten a la planta aprovechar mejor esos nutrientes y resistir estrés ambiental. La combinación de ambos garantiza un desarrollo equilibrado y una producción más estable.
Los bioestimulantes ecológicos están elaborados con materias primas naturales (algas, aminoácidos vegetales, ácidos húmicos) sin residuos sintéticos ni metales pesados, cumpliendo con el Reglamento CE 834/2007. Son ideales para producción ecológica certificada.
La mejor hora para aplicar fertilizantes foliares es temprano en la mañana o al atardecer, cuando los estomas están abiertos y hay mayor humedad.
Evita aplicarlos con altas temperaturas o viento fuerte, ya que se pierde eficacia y aumenta el riesgo de fitotoxicidad.
En floración y cuaje la planta necesita calcio, boro y aminoácidos para asegurar una buena fecundación y un amarre fuerte de los frutos.
Los bioestimulantes con extractos de algas y aminoácidos ayudan a reducir abortos florales y mejorar el calibre final.
Aplica el producto en el tercio central del riego (no al inicio ni al final) para lograr una distribución homogénea.
Limpia filtros y tuberías tras cada aplicación y utiliza productos totalmente solubles para evitar obstrucciones.
Sí, puedes mezclar bioestimulantes con fitosanitarios o fertilizantes pero es importante comprobar la compatibilidad entre ellos. Evita mezclar productos con calcio con sulfatos o fosfatos. El orden correcto es: agua → corrector de pH → sólidos → líquidos → bioestimulantes → coadyuvantes. Si hay duda, realiza una prueba en un recipiente pequeño antes de preparar el tanque completo.
Durante el cuaje y engorde, aplica bioestimulantes con aminoácidos, calcio, boro y extractos de algas cada 7–10 días. Estos ingredientes fortalecen la flor, mejoran la fecundación y aumentan el tamaño del fruto. Un buen equilibrio K:Ca evita caídas tempranas y mejora calibre y contenido en materia seca.
Sí, se pueden mezclar, pero no todos los productos son compatibles. Evita mezclar bioestimulantes con calcio junto a productos cúpricos o con azufre, ya que pueden precipitar. Revisa el pH (ideal entre 5.5 y 6.5) y haz siempre una prueba de compatibilidad en pequeño antes de preparar el tanque completo.
En olivar, se aplican aminoácidos y zinc en brotación, boro y calcio en floración, potasio en envero y aminoácidos en postcosecha. En cítricos, se refuerza el calcio y potasio para mejorar calibre, color y resistencia del fruto. Los programas equilibrados mejoran la rentabilidad y la calidad del aceite o fruto.
Las hojas amarillas suelen indicar falta de nitrógeno o hierro; las deformadas o quebradizas, déficit de calcio o boro. Realizar un análisis foliar es la mejor forma de confirmar el problema. Aplicar microelementos quelados por vía foliar permite una corrección rápida y segura.
En primavera, el olivar entra en fase de crecimiento vegetativo y preparación floral. Es ideal aplicar aminoácidos, zinc y fósforo para estimular brotación y floración. Complementa con calcio y boro justo antes del cuaje para mejorar la fecundación. Evita el exceso de nitrógeno: favorece vegetación, pero reduce el cuaje y la calidad del aceite.
El contenido de aceite se define entre el engorde y la maduración del fruto. Aplica potasio cada 15 días desde julio hasta noviembre para favorecer la síntesis de lípidos, y mantén la relación K:N > 1.5:1. Evita recolecciones prematuras y aplica bioestimulantes con aminoácidos en postcosecha para reponer reservas y reducir la alternancia.
Usa boquillas de cono hueco para lograr gotas finas (100–200 micras) y buena cobertura sin goteo. Aplica a presión moderada (10–15 bares), cuando no haya viento ni sol directo. Asegúrate de cubrir el envés de las hojas, donde se concentran los estomas. Mantén el pH del caldo entre 5.5 y 6.5 para máxima eficacia.
Una sobredosis puede causar fitotoxicidad. Riega abundantemente para diluir el exceso y consulta con tu técnico. Nunca pienses que más producto equivale a más rendimiento; la dosis adecuada en el momento correcto es lo que realmente marca la diferencia.
Aplicar fertilizantes foliares con alta radiación solar puede provocar fitotoxicidad: quemaduras en hojas y pérdida de producto por evaporación.
Evita tratar entre las 11 h y las 17 h. Lo ideal es hacerlo al amanecer o al atardecer, con temperatura inferior a 25 °C y humedad relativa superior al 60 %.
Si es así, no dudes en contactar con nosotros, te ayudaremos de la mejor forma posible.
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